Inicio Opinión LO QUE DICEN LAS MALAS LENGUAS

LO QUE DICEN LAS MALAS LENGUAS

1163
0

Dicen las Malas Lenguas que en cuanto cumplieron los primeros seis meses de trabajo por lo menos cinco directores del Gobierno municipal de La Piedad se fueron de vacaciones, acusando stress y cansancio.

Ellos argumentan que así está establecido en el contrato colectivo de trabajo, pero pos pa’ nosotros los ciudadanos de a pie ese contrato es una mentada de madre; ora resulta que son los empleados del pueblo los que ponen las condiciones, los que señalan cuanto deben ganar y hasta se dan el lujo de autorizarse 10 días de asueto por cada seis meses de trabajo.

La Ley Federal del Trabajo marca que un empleado tiene derecho a siete días de descanso por el primer año de servicios prestados, pero para los políticos la ley es lo que menos importa.

El que no quiso esperar ni un solo día fue el director (¿?) de Cultura, Antonio Estrada Dávalos; también ya se fue a descansar el secretario técnico, Juan Andrés Rodríguez Ramírez, la contralora Isabel Guzmán Cervantes y también el Tesorero Rigoberto Ortiz Sierra.

Ya sé que todo mundo tiene derecho a descansar en justo apego a los lineamientos que nos rigen. En este espacio ya hemos hablado del miserable desempeño de varios funcionarios, pero nos damos cuenta de que para el gobierno el sentir ciudadano poco importa ¿10 días de vacaciones a los seis meses? ¡#$&*%%&#$&!

Dicen las Malas Lenguas que de la noche a la mañana Rafael Ayala Villalobos fue designado como Delegado Regional del Gobierno del Estado dejando acéfala la oficina de Servicios Regionales de la Educación.

De sus primeras acciones realizadas fue sugerir y convencer al Gobierno del estado de reubicar las oficinas públicas donde se pagaban onerosas rentas (a familias perredistas) para llevarlas al Mercado Mixto. Ya se han instalado allá la oficina de Sedrua, del Servicio Nacional de Empleo y también la de Servicios Regionales.

Con esta medida, el estado se estaría ahorrando importantes sumas de dinero por el pago de arrendamiento y otros servicios, además de que no realizará la inversión de 300 millones de pesos para construir el Complejo Administrativo Policial, tan cacaraqueado por el Gobernador Silvano Aureoles.

Lo malo es que no se cumple otra promesa del gober y además ya avisaron a la Dirección de Seguridad Pública que tendrá que desalojar el espacio que actualmente ocupa y esto pone en aprietos al Gobierno de Alejandro Espinoza, pues habrá que construir un nuevo recinto policial y ¡sin dinero!

 

Dicen las Malas Lenguas que mucho se ha comentado del saqueo, robo, sustracción o desaparición (como usted quiera llamarle) del equipamiento con que contaba la Dirección de Seguridad Pública municipal pero nadie se atreve a hacer las denuncias ante la autoridad que corresponde.

Es evidente que alguien se robó los chalecos, cascos, toletes, armas y hasta municiones que tenían los elementos; tampoco están algunas motocicletas, equipo de radio comunicación, geo localizadores y hasta bicicletas que fueron adquiridas durante la administración de Hugo Anaya Ávila, cuando Miguel Ángel Rosas estaba a cargo de la policía.

Algunos elementos señalan que este equipo se lo llevaron los elementos que envió Alfredo Castillo Cervantes cuando fue comisionado para la Seguridad de Michoacán. Otros acusan al personal del Mando Único bajo el mando de Juan Bernardo Corona y otros más responsabilizan de ello a funcionarios de la administración de Juan Manuel Estrada Medina.

Al ser cuestionados los principales actores del gobierno en turno, solamente se limitan a señalar la misma frase evasiva y prefabricada: “se va a investigar sobre ese asunto”.

Así, seguramente pasará mucho tiempo… Y mientras tanto, ¿con qué enfrentar a los delincuentes si tampoco sirven ya las cámaras de vigilancia?

 

Dicen las Malas Lenguas que el archiduque de Cerca Prieta no ha dejado de señalar, en cada oportunidad, que tiene un rango superior al del resto de los directores del municipio de La Piedad y hasta se da el lujo de decir contradecir las instrucciones del alcalde Alejandro Espinoza.

Desde su oficina llama y pide informes a secretarias de otras dependencias, brincándose los protocolos de cada director. Afirma ser la autoridad en materia de finanzas y exige estar presente, en el presidium de cada uno de los eventos de mayor relevancia.

Estamos hablando de Rigoberto Ortiz Sierra, quien podrá tener vasta experiencia en el manejo de la administración pública, pero se ha olvidado de la parte esencial: es un SERVIDOR PÚBLICO. Ojalá recapacite y le baje no tres ni cuatro, sino mil rayitas a su soberbia.

 

Dicen las Malas Lenguas que los regidores panistas de la administración anterior y el Comité Municipal del PAN se quejaban amargamente de la falta de información pública que proporcionaba el Gobierno de Juan Manuel Estrada.

Sin embargo, en materia de transparencia la administración de Alejandro Espinoza está siendo reprobada por parte de las instancias oficiales encargadas de este supervisar este tipo de temas.

Y en gran medida, por la ineficiencia del Secretario del Ayuntamiento, Samuel Hidalgo Gallardo que no ha tenido tiempo, disposición ni interés en informar a los ciudadanos sobre aspectos como el personal contratado por honorarios, la remuneración de los funcionarios públicos, los indicadores de interés público, las declaraciones patrimoniales de los servidores públicos, el padrón de beneficiarios de programas sociales, recursos públicos entregados, entre otros aspectos que debieran transparentarse.

El portal electrónico del Gobierno de La Piedad aparece vacío en todos esos módulos cuando se han cumplido ya 8 meses de gestión. Tampoco sabemos cuántas sanciones se han pagado por daño ambiental, cuanto se ha destinado al pago de laudos, cuanto para asesores y nadie nos ha dicho ni nos quiere decir nada respecto a los supuestos ahorros en el gasto corriente.

Así, no vengan a darnos informes temporales que nadie pidió. Dice el dicho, “justificación no pedida es culpa aceptada”.

 

Dicen las Malas Lenguas que en el Gobierno municipal de Yurécuaro están lloviendo quejas por el mal actuar de funcionarios que arribaron a la administración sin tener una idea clara de la labor que realizan.

Y es que, el presidente Gilberto Alvarado Méndez llegó plagado de compromisos con grupos afines al PRI y a personajes de la política local como Nancy Murillo, quienes inmediatamente le cobraron el favor exigiendo colocar aquí y allá al primo, la tía, la comadre y la vecina.

Total, que los resultados no son lo que se esperaba y urge ya un manotazo fuerte en la mesa para que los directores, jefes de área, secretarias y hasta asistentes de los asistentes perciban que existe un rumbo y un liderazgo.

El Festival de Danza que tanto prestigio le dio a esta ciudad, se ha visto deslucido ahora que el profesor Guadalupe García López es parte del aparato burocrático.

En el Comité Municipal de Agua Potable, desde el más chico hasta el más grande dan instrucciones y ponen en aprietos a la administración, un ejemplo de ello fue el relajo que armaron en la rifa de electrodomésticos, discriminado a quienes resultaban ganadores por su condición económica.

Queda claro que no hay recursos para las grandes obras, pero tampoco los hay para las medianas ni las pequeñas. La tarea de la administración es hacer más difícil la vida de los ciudadanos y con las actitudes del personal de la administración la palabra decepción se ha vuelto común entre el vocabulario popular. ¡Lástima, parecían ser una buena opción!

 

Dicen las Malas Lenguas que en Ecuandureo el cuerpo edilicio sigue alejado totalmente de los ciudadanos, olvidándose de resolver las necesidades básicas de los que menos tienen.

Sergio Vega, Noemí Ocomatl, Antonio Alvarado, Guadalupe Flores, Rafael Alarcón, María de la Cruz Cortés y Maricela Hernández realizan un trabajo muy limitado, sin preocuparse por leer la Ley Orgánica Municipal para por lo menos tener algo que debatir durante las sesiones de cabildo.

Su tarea se limita a asistir a las reuniones y eventos oficiales, asisten a ratos a la oficina y nada más. Urge que se activen, recuerden que ustedes hasta anduvieron pidiendo a la gente el voto para estar donde están ahora, así que ¡A trabajar!

 

Dicen las Malas Lenguas que por más que le dan vueltas al asunto, los panistas de La Piedad no encuentran quien pueda hacerse cargo de su Comité Municipal, el cual ya debe ser renovado.

Se han mencionado las posibilidades de que Ricardo Calderón se reelija y no crea usted que esa es muy buena idea. También se habla de que Iván Hidalgo asuma el control, pero si no pudo hacer nada para organizar a los cuatro miembros de Acción Juvenil menos lo hará con la militancia mayor.

Entre los albiazules suena fuerte el nombre de Brenda Orozco como la persona indicada, pero tendría que dejar la dirección del DIF municipal para poder llevar a buen rumbo el partido en las próximas elecciones, pues ya se cocina un trabuco entre las huestes locales del priismo con Morena, lo que queda del PRD y lo que un día fue Nueva Alianza y el Partido Verde. ¿Estarán dispuestos los panistas a pensar más allá de sus intereses particulares?

 

Dicen las Malas Lenguas que José Eduardo Torres, a pesar de su inactividad como regidor, no tiene tiempo ni para defenderse de las críticas hacia su desempeño y manda a realizar esa tarea a su mentor, Rafael Ayala Villalobos, quien argumenta que “el muchacho sí trabaja”.

Manda decir que a él se le debe la gestión de la rehabilitación del bulevar Adolfo López Mateos, que gracias a él existen medicamentos suficientes en el Hospital Regional y que se están realizando campañas de limpieza y reforestación en diversas comunidades.

Esas mismas gestiones las ha presumido como propias el presidente municipal, por lo que todo parece indicar que aquella simbiosis que surgió de unir panistas y perredistas poco a poco va convirtiéndose en meiosis.

 

Dicen las Malas Lenguas que, si alguien todavía creía que Felipe de Jesús Sánchez Pérez podría hacer un papel por lo menos decente como regidor, la semana pasada quedó demostrado que ni siquiera el alcalde Alejandro Espinoza le tiene la confianza suficiente para dejarlo dirigir una sesión de ayuntamiento.

Y es que, por diferentes cuestiones relacionadas con su cargo, tanto el presidente como la síndico Esther Naranjo tuvieron que salir de la ciudad y no estuvieron presentes en la sesión de cabildo de la semana anterior en la que se analizaría el plan de trabajo para el ejercicio 2019 que presentó la contralora Isabel Guzmán Cervantes, por lo que dejaron a cargo de presidir la reunión a Luis López,  y no al “Pipo”, a quien le correspondía dicha tarea por ser el primer regidor.

En la sesión, el secretario Samuel Hidalgo urgió al pleno a aprobar un asunto que no venía en el orden del día, pero como ninguno de los regidores ha leído la Ley Orgánica ni los reglamentos que de ella se emanan, aprobaron la solicitud como si nada pasara, sin importar las repercusiones legales que ello pueda implicar. Al fin y al cabo, cuando el gato se va hacen fiesta los ratones.