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Cerrando brechas de amor

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Por Rafael Ayala Villalobos

En el 2006 tuve la alegría de asistir a un concierto vivificante, en vivo y a todo color, de Silvio Rodríguez, en el parque Calixto García de Holguín, Cuba.

Una de las canciones que estrujó mi corazón recién deshilachado por dos desamores, decía: “Si me dijeran: “Pide un deseo”/ Preferiría un rabo de nube…”.

Éstas poéticas palabras pertenecen a la canción “Rabo de nube”, del enorme Silvio Rodríguez.

En ella el poeta-músico cuenta las experiencias de su vida en cuanto a lo que merece la pena y lo que no.

En otro momento expresa que lo que realmente necesita en su vida es un “herrador de tristezas”.

Silvio fue uno de los integrantes de la llamada “Nueva trova cubana”, junto con otro poeta musical: Pablo Milanés, el de la canción “Yolanda”, que se escucha mejor con un vaso rebosante de ron con hielo.

Muchos crecemos creyendo íntimos deseos en cuanto a lo que nos gustaría tener o ser. Y desde luego no sería malo que los “herradores de tristezas” fuesen un modelo registrado en los derechos de autor de lo citidiano.

Quizás así mandaría la emoción y no el aburrimiento de las rutinas diarias, y puede que de esa manera nos despertásemos todos los días con el placer de sentirnos rellenos de felicidad.

Pero hay algo que sí tenemos a la mano… y que es menos importante que lo dicho arriba.

El Mero Patrón nos ofrece la posibilidad de una tarea para la que no se ocupan años de universidad, y en la que nadie va a asustarnos con un subsidio por desempleo, por Nini: un “Reparador de brechas”.

Todos tenemos separaciones o brechas en nuestras vidas, amistades, familias, compañeros, sociedad…

Brechas que amenazan con romover el fondo de nuestra alma, y siempre dañan las relaciones entre gente que se quiere de verdad.

Si comenzamos con las más obvias:
Cuántas brechas están escondidas en lo profundo del corazón de muchas personas? …

!Brechas que un día razgarán por completo la vida del que no las repara!

Y Qué de las relaciones sociales?

Conoces familias que no se hablan? Yo sí.

Matrimonios separados, no por muerte sino por otras causas? Yo si.

Relaciones padres-hijos sepultadas por las paletadas del odio? Yo sí.

Amistades separadas por “quítame éstas pajas”? Yo si.

Y !Ah, cómo duele!

No voy a alargar éste escrito, porque puede ser que tú mismo tengas una brecha en tu vida…, o quizás vivas una relación rota que necesita ser restaurada.

Porqué no comenzamos hoy a reparar brechas?

Porqué no dar el primer paso para restablecer una relación que merece la pena por su valía de bien, por su alta querencia?

!!!Ánimo, amiga, amigo!!!

Y no sigamos ésa moda perversa de hacer brecha entre los “buenos y los malos”, entre los del “pueblo bueno y los fifís”, porque se nos puede escurrir la nación como agua entre las manos.