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UN DOMINGO, UN AMIGO

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Por: Rafael Ayala Villalobos

Hoy domingo 17 de febrero tuve el privilegio de ir a misa al hermoso templo de san Francisco en La Piedad, en cuya cúpula de alrededor de 200 años hay 4 frescos de los 4 evangelistas, logrados con tanto realismo que uno recupera la serenidad nada más con verlos. La misa fue celebrada –porque las misas se celebran, no se dicen- por mi tío el padre Juan Manuel Heredia Villalobos. Al salir me encontré una joya: a mi amigo Reynaldo Linares, que no veía desde el 2003.

Vibrantes nuestros corazones de gozo nos dimos un abrazo de verdad y luego de ponernos al día en las noticias tristes y alegres de nuestras vidas, discurrimos en ir a comer pollo frito al restorán Santos, en Ayotlán, Jalisco., aquí nomás. Allí me platicó que vino de la Ciudad de México a regularizar una propiedad de su abuelo materno; que es jubilado –Reynaldo- de la Secretaría de Hacienda; y que está preocupado por lo que describe como la re-edición del régimen autoritario del viejo

PRI a manos de la Transformación de Cuarta, según sus palabras, no las mías, lo aclaro.

Me confesó estar arrepentido de haber votado por Morena porque es demócrata y liberal hasta el tuétano de su ser. “Mínimamente, me dijo Reynaldo, la democracia es esto: un conjunto de reglas fundamentales que establecen quién está autorizado a tomar las decisiones colectivas y con cuáles procedimientos dentro de una condición máxima e insustituible: el Estado de derecho. De ahí que -continuó el abogado Reynaldo- la condición indispensable para que haya libertades y democracia es ésta: el Estado de derecho, y precisamente esto es lo que está destruyendo el presidente”.

Para no quedarme atrás, temeroso ante la sabiduría del veterano de la izquierda cierta que tenía enfrente, completé:

* Entonces la condición histórica y jurídica del Estado liberal es el Estado democrático.

* ¡Exacto! –celebró-.

* Y eso es lo que el actual gobierno federal está destruyendo con modificaciones a contentillo a la

Constitución y a leyes generales y reglamentarias, según va dictando el señor presidente -lamentó-. Alguien, y no soy yo -agregó- está dinamitando la institucionalidad de la república para crear un régimen unipersonal y providencial, caprichoso y conservador, antiliberal y antidemocrático que presume de combatir la corrupción, pero elimina contrapesos, y como dijo don Jesús Reyes Heroles: “El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente…!

De pronto, bebió tequila Campo Azul, cambió de tema y me disparó a bocajarro.

* ¿Qué te parecieron las lecturas bíblicas de la misa de hoy?

Entonces sí que me di gallo, como se dice en el Bajío…

“Mira Reynaldo -me explayé- en ocasiones hay que exagerar para darnos a entender lo que se quiere decir. La primera lectura de la misa de hoy así lo hace: presenta dos maneras de vida contrarias. Plantea dos formas de vida muy opuestas; son

tan contradictorias las dos que en realidad no se dan en la vida real. Dudo que exista gente que confía solamente en sí mismos y también dudo que alguien confíe exclusivamente en Dios”, empecé a explicarle.

“Pero la oposición nos sirve para comprender por dónde deberíamos guiar nuestra vida. Porque los extremos se relacionan en las lecturas”, expliqué a mi amigo.

* Los que “confían en el hombre” se parecen a un “desierto”, que es lugar de muerte, estéril y vacío de Dios. Los que “confían en el Señor” son como árboles plantados en agua que siempre dan fruto. Es como si vivieran en un oasis, lugar de vida en medio de la muerte que es el desierto.

* A ver, a ver, ya me interesó eso…

* Algo parecido nos plantea Jesús el Cristo en el Evangelio de san Lucas. En su versión de las bienaventuranzas, diferente de la de san Mateo, las bendiciones se presentan en paralelo con unas maldiciones. Las maldiciones recogen prácticamente las mismas ideas que

hemos comentado de la primera lectura. Los que confían en sí mismos, en el hombre, no tienen mucho futuro. Parece que están condenados al sufrimiento y a la muerte. Confían en sí mismos porque son ricos, porque comen en abundancia vanidad y alimentos, porque gozan y porque todos hablan bien de ellos. En el lado opuesto están los que son declarados “bienaventurados” o “felices” por Jesucristo.

Pero hay un hecho importante a resaltar en este lado de la oposición, continué mi perorata. Si en la primera lectura se declaraba “bendito” al que confiaba en el Señor, en el Evangelio se declara “bienaventurado” no al que confía en el Señor sino simplemente a los que en este mundo les ha tocado la peor parte. Jesucristo no dice “dichos los pobres que confían en Dios”. Dice simplemente: “Dichosos los pobres” y “los que tienen hambre” y “los que lloran”, nada más. No es necesario ningún título extra para merecer ser declarados “bienaventurados” por Jesús y recibir la promesa del reino. Nada más la última de las bienaventuranzas se refiere a los

discípulos de Jesucristo: a los que serán perseguidos por causa de su nombre. Esos también son “bienaventurados”.

* El amor y la misericordia de Dios son para todos los hombres y mujeres, Rafael.

* Precisamente por eso se manifiesta en primer lugar, a aquellos que no tienen nada, a los que les ha tocado la peor parte en este mundo, le completé. A ellos se dirige preferentemente el amor de Dios. A ellos les tenemos que amar preferentemente los cristianos porque son los “bienaventurados” de Dios, porque son nuestros hermanos pobres y abandonados y desde la política podemos servirles de mejor manera si nuestra brújula y sextante son la fraternidad universal, el destino universal de los bienes y ayudar a construir en la Tierra el reino del Mero Patrón.

* ¿Pero qué nos animaría a ello?, – me cuestionó mi amigo del alma.

* Bueno, nos animaría saber, creer, estar seguros, de que en el reino eterno nos encontraremos todos, ellos y nosotros, compartiendo la mesa de la “bienaventuranza”.

Yo te pregunto, amigo lector, amiga lectora, quiénes son los pobres cercanos a ti que lloran y/o pasan hambre? ¿Qué haces para que en tu comunidad se sientan amados y preferidos por Dios? ¿O te volteas para otro lado, hacia tus egoísmos, confiando en tus capacidades y recursos? ¿Qué podrías hacer?

Preguntas incómodas pero que siembran amor… ¿o