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Renegó de caminar a San Juan de los Lagos y se convirtió en Piedra (leyenda)

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Purísima del Rincón, Gto.- “La Mujer de Piedra” es una leyenda que desde hace muchas décadas las personas mayores cuentan a los más jóvenes, cuando se acercan los días para viajar caminando hasta la ciudad de San Juan de los Lagos, donde se encuentra la Virgen de la Candelaria, a la cual los fieles de la región del bajío le profesan una gran fe.

Esta historia ha ido de boca en boca a través de varias generaciones y por ende puede ser que haya sufrido algunas modificaciones con respecto a la versión original, pues no existe un documento que recoja la historia fiel de la boca de los primeros que la relataron.

La “Mujer de Piedra”, se encuentra sobre el camino hacia San Juan de los Lagos, en el tramo que comprende del lugar conocido como “La Cintilla” a la “Presa de Jalpa”, una jornada de una hora y media caminando por la zona cerril, en las inmediaciones del poblado Jalpa de Cánovas, del municipio de Purísima del Rincón, Guanajuato.

Muy cerca de una gran presa que almacena líquido para el riego de los sembradíos de la zona y a un costado de un camino de terracería, se encuentra una formación rocosa que los lugareños afirman se trata de una mujer que se convirtió en piedra.

De acuerdo con la leyenda, esa mujer había pedido de la Virgen de la Candelaria un favor muy especial, el cual le fue concedido, por lo que tenía que pagar su manda que consistía en ir a caminando hasta San Juan de los Lagos, en la región de los Altos de Jalisco.

Sin embargo, cuentan los ancestros, que la mujer estaba acostumbrada a las comodidades y aquella idea de caminar bajo el inclemente sol, soportando el polvo en sus ojos y el cansancio de sus pies la hizo renegar en más de una ocasión, hasta que de sus labios salieron las palabras que la condenaron.

Nunca se ha sabido a ciencia cierta cuales fueron las palabras que expresó, pero se cree que maldijo a la religión católica y a la virgen; fue entonces que quedó convertida en piedra por toda la eternidad, por lo que su arribo al altar de la Virgen de San Juan, será una tarea imposible de cumplir.

Los vecinos de la zona y los peregrinos que conocen la leyenda, cada mes de enero (cuando se realiza la peregrinación a San Juan), colocan sobre la pequeña formación rocas, lo cual es una oración que la ayudará a llegar a su destino.

Otras personas aseguran que cobrará nuevamente su forma de mujer, en el momento en que llegue al altar de la Virgen, por lo que cada peregrino debe darle un pequeño empujón para que logre su cometido.

Hay quienes afirman en épocas de la ida a San Juan, que la roca emite gemidos y se mueve milímetros, por lo que, al pasar por el lugar, los peregrinos se encomiendan a la virgencita para evitar escuchar los lamentos.