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¿QUÉ HEMOS APRENDIDO TRAS LAS TRAGEDIAS RELACIONADAS CON EL GAS LP?

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Al conocer lo ocurrido en la explosión de la panadería “Alejandra” resulta inevitable para quienes vivimos en ésta ciudad no evocar las imágenes de la tragedia ocurrida en el Restaurante “El Portal” del centro de la Ciudad, la tarde de aquel 9 de agosto de 1989 cuando, coincidentemente el siniestro se registró por la acumulación de gas en un espacio confinado, minutos después de que una pipa de gas estuviera abasteciendo combustible.

Respetando el dolor de las familias que sufren por sus familiares heridos o fallecidos, por aquellos que han perdido su patrimonio y por todas las victimas colaterales de este suceso resulta inevitable no sentir rabia, impotencia y un cúmulo de sentimientos que se cruzan entre sí.

Y es que, 28 años después de lo ocurrido en el “portal de arriba” hay muchas cosas que como ciudadanos, como sociedad y como gobierno no hemos aprendido.

Han ocurrido otros accidentes lamentables en casas y negocios, provocados pro fugas de gas, pero ninguno como los dos que se mencionan.

Las circunstancias, aunque distintas en magnitud y tiempo, tienen algunas similitudes y de eso ¿Qué hemos aprendido?

1.- El siniestro ocurrió en circunstancias muy similares: un camión cisterna abasteciendo combustible a un negocio que carece de un plan de contingencias y donde la compañía distribuidora de gas tiene la responsabilidad de verificar las instalaciones de los equipos que abastece.

2.- La onda de choque generó el colapso de techos y paredes, provocando lesiones graves a las personas y aumentando la dimensión de las afectaciones.

3.- De nueva cuenta fueron los voluntarios (bomberos, paramédicos, rescatistas) quienes se encargaron de mitigar el peligro, exponiendo su integridad, ante la ausencia de una dependencia oficial que se encargue de ello. Para nadie es un secreto que con el dinero que se destina para los aviadores que hay en el Gobierno estatal y municipal, se podría conformar un Cuerpo de Bomberos profesional, eficiente y suficiente.

4.- Salieron a relucir las carencias de los cuerpos de emergencia para su autoprotección personal, así como de recursos económicos para estas contingencias. Pregunto: ¿Dónde están los equipos (cascos, chaquetones, botas, uniformes) que cada año se entregan a los bomberos?

5.- El Gobierno, en sus tres niveles, sigue pisoteando las diferentes leyes y reglamentos que se han diseñado para evitar este tipo de tragedias y en esto me refiero a las inversiones que debieran realizarse en recursos humanos, materiales y económicos para prevenir, evaluar, atender y controlar, toda situación que ponga en riesgo la integridad física de las personas.

6.- Por alguna razón, extraña por cierto, en La Piedad NUNCA ha sido sancionada alguna empresa que violente las normas oficiales en materia de seguridad y que utilizan materiales peligrosos y/o combustibles y créanme que son muchas.

7.- Como sociedad no hemos aprendido a valorar la importancia de la convivencia con sustancias como el gas de uso doméstico e ignoramos posibles riesgos al interior de nuestros domicilios:

Hay en La Piedad 70 talleres familiares que utilizan solventes inflamables para elaboración de zapatos y balones; más de 50 panaderías que operan como negocios familiares en naves no industriales; cerca de 350 carnicerías, restaurantes, fondas y expendios de comida que usan a diario el gas LP sin cumplir con las medidas de prevención adecuadas. Cientos o tal vez miles de tanques estacionarios en las azoteas de casas y negocios que han cumplido su vida útil y que pueden presentar fugas en cualquier momento.

Tenemos también dos compañías distribuidoras de gas asentadas oficialmente en la ciudad y que medianamente cumplen con la normatividad vigente (Chequen los vehículos de reparto). Pero hay otras 10 empresas que vienen de Guanajuato o Jalisco a ofertar cilindros en pésimo estado físico y que además de ser una competencia desleal, no garantizan la calidad del producto que ofrecen.

8.- En 1989 la solidaridad del pueblo piedadense salió en auxilio de las víctimas. Ahora, la otrora benemérita Cruz Roja, Institución a la que un día pertenecí y me llenó de orgullo, interpuso sus ambiciones económicas a los valores y principios fundamentales que, se supone, la rigen.

9.- Reconozco, en las acciones realizadas el día de ayer, que hay preparación y coordinación entre los cuerpos de emergencia, como no la hubo en 1989, que las autoridades policiacas actuaron de manera efectiva delimitando la zona, evacuando el área y brindando apoyo a los rescatistas. Hubo disposición de instancias de Gobierno para trasladar a victimas graves a hospitales especializados, se convocó a todos los concesionarios de pipas de agua potable a abastecer los camiones de bomberos.

10.- Agradezco, como ser humano, la solidaridad de quienes ofrecieron su ayuda incondicionalmente, pero lamento el oportunismo, el protagonismo de algunos personajes que buscan la proyección personal antes que otra cosa. Repudio las palabras huecas de políticos que quedarán escritas en muros de facebook y boletines de prensa.