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MIGRANTES PAGAN OBRAS, GOBIERNOS LAS PRESUMEN

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En la mayoría de los municipios michoacanos las obras como perforaciones de pozos, canchas deportivas, plazas públicas, electrificaciones, tanques elevados de agua, pavimentación de calles, construcción de aulas y sanatorios ha corrido por cuenta de las asociaciones de migrantes que coordinan sus esfuerzos con los gobiernos municipales, quienes terminan adjudicándose dichos logros.
Existen algunas agrupaciones de migrantes michoacanos radicados en el extranjero que se han pronunciado en contra de seguir enviando recursos para la realización de obras en las comunidades rurales.
“Si los gobiernos municipales y estatales siguen “cobijándose” obras que por obligación les corresponde llevar a cabo, las asociaciones de migrantes dejarán de aportar dinero para dicho fin”, advirtió Antonio Laurean, presidente de la Federación de Michoacanos en Oregon.

Y es que, en diferentes regiones de los estados de Michoacán y Guanajuato, las comunidades rurales han sido dotadas de servicios como drenaje, alumbrado público, pavimentación, rehabilitación de pozos y edificaciones de aulas de clase.

Los recursos para dichas obras, han salido, en su mayoría del dinero que aportan las comunidades de migrantes radicadas en los Estados Unidos, mientras que los gobiernos municipales y estatales, en diferentes ocasiones han anunciado dichas acciones como “logros importantes de su gestión”.

En lo que se refiere a esta zona de Michoacán, las comunidades de migrantes radicadas en los Estados Unidos han logrado el desarrollo de comunidades rurales como La Cañada de Ramírez, Ticuítaco, Jaripitiro, El Triunfo, El Zapote, Taquiscuareo, El Algodonal, Tanque de Peña, Ojo de Agua de Serrato, El Jagüey, Los Ayala, Los Melgoza y La Torcaza, pertenecientes a los municipios de Numarán y La Piedad.

“Nosotros estamos viviendo acá, en los Estados Unidos privándonos de nuestra libertad. Todo esto porque allá en México, el gobierno no nos dejó otra salida, nos cobran impuestos de casi todo y no hay programas para conseguir empleo. Ahora nos piden que ayudemos a realizar las obras que al gobierno le corresponde llevar a cabo y encima de eso se adjudican el milagrito. No se vale”, señala Antonio Laurean.

Lo peor de todo es que tiene razón. En la mayoría de los municipios del distrito de La Piedad, las comunidades de migrantes radicados en los Estados Unidos han realizado aportaciones económicas bastante grandes para poder llevar agua potable, electrificación y educación a sus comunidades de origen. Estas obras han sido adjudicadas como logros realizados por los gobiernos municipales de Numarán, La Piedad, Yurécuaro, Tanhuato, Vista Hermosa, Zináparo, Penjamillo y Ecuandureo.

Las asociaciones de migrantes se quejan de que con las reglas federales, prácticamente nadie se puede aprovechar de los programas. Hay un proceso de 12 pasos desde la propuesta inicial hasta la conclusión de la obra, y participan en ellos las oficinas centrales de SEDESOL, las delegaciones estatales de la misma, un Comité de Validación y Atención a Migrantes, las oficinas de los estados, los municipios, los clubes y federaciones de migrantes, y los comités de beneficiarios.

Dentro del proceso, figura también un Comité Estatal de Planeación para el Desarrollo (CEPLADE). Las propuestas que tengan que ver con ingeniería (que son la mayoría), requieren la participación del Colegio de Ingenieros y así por el estilo.

Con la federalización del programa, los representantes de los clubes y federaciones de migrantes comenzaron a tener problemas para que sus obras fueran tomadas en cuenta. “Nos topamos con una serie de mecanismos que tenían que cumplir para que sus proyectos fueran aceptados, y además tenían que esperar por meses la respuesta y el recibimiento del 25 por ciento de los recursos para la obra”, señaló Rafael Garcidueñas, presidente de la Federación de Mexicanos en California.

Por su parte Felipe Delgado, representante de la Unión de Mexicanos en el Sur de California, señaló que “por lo menos unos 20 clubes, debido al desánimo, prefirieron desintegrarse, aunque ahora las federaciones están haciendo el esfuerzo por reunirlos nuevamente”.

“Los migrantes no estamos de acuerdo en la manera como se ejecutan las obras, porque antes de la federalización, los clubes tenían un comité que se encargaba de supervisarlas y ahora el gobierno es el responsable”, señala.