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LA TERCERA FUE LA VENCIDA

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Tuvieron que pasar 12 años de lo que llamaron lucha izquierda, para que Andrés Manuel López Obrador, pudiera tomar protesta como el primer Presidente de los Estados Unidos Mexicanos emanado de la izquierda, por medio de lo que denominaron resistencia civil pacifica en medio de esta nueva gran fuerza política.

Desde el inicio de su campaña con el PRD, Andres Manuel, siempre se presentó con la promesa de hacer cambios significativos con los que logren abatir las condiciones de desigualdad en que viven millones de mexicanos y que él atribuye a la corrupción y a la implementación de un sistema económico que falló en su promesa de desarrollo.

A pesar de ser ahora un hombre de izquierda no se pueden olvidar sus inicios en el PRI tabasqueño, donde fue presidente de su partido para luego cambiar su afiliación al PRD de la mano de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, buscando así lo que señalaba como el cambio verdadero en la política mexicana.

Su llegada al poder, alcanzada en el tercer intento, representa el comienzo de México hacia un gobierno de izquierda, el cual presenta altas expectativas, pero también el reto de superar temores.

Según el politólogo José Fernández Santillán asegura que la de López Obrador es una izquierda populista que llevará a México de regreso al pasado y que pondrá en riesgo la democracia y a las instituciones, sin embargo Juan Luis Hernández, académico de la Universidad Iberoamericana, señala que se trata de una izquierda única, la cual “amalgama” distintas ideologías y se distingue de la que llegó con la llamada ola rosa de América Latina.

Con la legitimidad que le dan los 30 millones de votos que obtuvo en las urnas el pasado 1 de julio y que además consiguieron para su partido mayoría absoluta en el Congreso federal, 19 congresos estatales, así como cinco gubernaturas, que posicionan a esta entidad política como la primera fuerza del país, con uno de los partidos más jóvenes de la historia política de nuestro país.

Ahora lo que se puede avizorar es que el reto que viene para el nuevo presidente es el de construir unidad y consensos que lleven a la instrumentación de políticas para superar los niveles de violencia, corrupción y pobreza, problemáticas que ha sabido capitalizar.