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LA EDUCACIÓN EN LA PIEDAD

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Por: Rafael Ayala Villalobos

Necesitamos formar y ser una comunidad de aprendizaje, una comunidad educativa, para poder ser una ciudad ciudadana y tener una ciudadanía activa.

Basta de ser ciudadanos sólo  para pagar impuestos y votar.

El actual sistema educativo necesita de nuestra participación.

No es conveniente que existan hasta 4 modelos educativos en el país, en el estado, y a veces hasta dentro de una misma escuela, por ejemplo.

Eso no construye ni identidad nacional ni cohesión social.

Lograrlo amerita dialogar, no imponerse por la fuerza, convencer, no vencer.

En la Piedad, por ejemplo, sigue la deserción escolar.

El mapeo delictivo del municipio revela que las áreas urbanas y rurales con mayor deserción, llevan la delantera en la génesis y concreción de los delitos.

Ante dato tan escalofriante, la autoridad municipal  no puede alegar que no tiene facultades legales para intervenir en el tema educativo. Las tiene.

El gobierno municipal es, constitucional y legalmente, la primera autoridad, la federación y el estado son sus coadyuvantes.

Y sin embargo no tenemos presupuesto en la formación de capital humano, en la forja de carácter y en atender las necesidades del proceso enseñanza  – aprendizaje. “Es cosa estatal o federal”, se dice.

Vaya, ni siquiera se quiere ejercer liderazgo en la conducción educativa.

No existen políticas públicas municipales en materia educativa, como no sea lo mínimo: la atención rutinaria, sin emoción, de las efemérides oficiales.

La errónea situación data de mucho tiempo atrás, en tiempos de uno y otro signo político.

¿Cuáles son las causas de la deserción escolar en la comunidad municipal?

Se dirá que el atraso cultural o las dificultades económicas.

Tal vez, pero ahí está el dato duro: Churumuco, sumido en la pobreza tiene 0 % de deserción, como en el país que sirve de modelo de excelencia educativa: Finlandia.

Porcentualmente a su número de habitantes, Churumuco es el municipio que más egresados tiene, como comunidad, laborando en instituciones científicas, académicas y bancarias internacionales, de todo Michoacán.

En La Piedad, de cada 100 alumnos que terminan la primaria, casi la mitad  no entra a secundaria y 20 no la terminan…, y ni qué decir del nivel preparatoria…

Se cree que los alumnos de las rancherías tienen menos aprovechamiento. Falso.

El índice de reprobación más alto está en Morelia. ¿Porqué?

Le siguen Uruapan y Apatzingán. La Piedad está en el lugar 51 de 113 municipios. En cambio, en Churumuco o Coalcomán es de sólo el 2 %.

El problema educativo es de todos.

Basta de dejárselo al estado y a la federación.

Hay que ir incorporando nuevos agentes a la construcción de la agenda ciudadana, y éstos tienen que ser también, académicos, maestros, padres de familia y alumnos.

Asimismo, hay que vincular a la escuela y sus mapas curriculares con la vocación económica del municipio y  de la región.

Familia, escuela, empresa…,  la triada necesaria para que haya empleos bien pagados, se incremente la seguridad y se viva mejor vale decir, para que La Piedad acreciente su competitividad y sea atractiva a mayores inversiones y màs empleos.

Triada facilitada por un gobierno municipal de las familias.

José Martí, dijo que “Educar es poner al hombre a la altura de su tiempo”.

No lo hemos hecho. Por eso, porque su gente no está a la altura de su tiempo, La Piedad se está atrasando.

Necesitamos un gobierno municipal que encabece una cruzada educativa para la formación del carácter de las nuevas generaciones.

Por otra parte, rompamos el mito pseudo-liberal y pseudo de izquierda de desterrar de la sociedad a la ética que une, que religa a los hombres, la cuestión religiosa – divina, o cósmica, como quiera llamarsele.

El laicismo mal entendido genera atraso y tiene costos económicos.

Entenderlo mal dificulta crear un sistema para la transformación cultural, con el fin de elevar el capital social, o sea, la confiabilidad de la sociedad.

Ésta tarea promovería, desde la comunidad municipal, desde sus familias y desde su gobierno, un mejor presente regido por principios y valores universales, y en consecuencia, un mañana con códigos de convivencia de alto contenido ético.

De otro modo seguiremos padeciendo corrupción, violencia, pobreza, pagando los costos económicos de la inseguridad.

Que no me vengan con que enseñar valores que religan en las escuelas es reaccionario, conservador o antirrevolucionario.

Son  paradigmas inservibles en éste tiempo.

En Finlandia, ejemplo de comunidad educativa, la enseñanza religiosa es enseñanza cultural y es parte integral, transversal de la enseñanza general. No es aséptica, sino que va de acuerdo con la concepción propia del país, que es de fuerte tradición luterana. La licencia para dar clase de religión no la da la iglesia, sino el estado.

Pero no sólo en Finlandia.

En 13 países de la Unión Europea, la religión es asignatura obligatoria.

En Francia es extra-escolar. En Gran Bretaña es obligatoria para lograr lo integral – espiritual. Ahí, lo espiritual es competencia educativa, también.

Poco o mucho, lo que se pueda hacer por mejorar la educación en La Piedad, hay que hacerlo.

Es tarea de todos.