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LA DONCELLA DE LA CASTIDAD, MARÍA DE LA LUZ RICO

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En 1816 después de varios años de guerra, la rebelión se había debilitado con la muerte del General José María Morelos, sin embargo, pequeñas guerrillas seguían atacando las fortificaciones españolas de la Nueva España y una de ellas se encontraba en el pueblo de Yurécuaro.

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El entonces pueblo de Yurécuaro se encontraba perfectamente amurallado por las fuerzas virreinales comandadas por el Teniente Coronel Don Manuel Pesquera, que con anterioridad ya habían rechazado varios intentos de captura al pueblo.

A los alrededores ya se habían efectuado algunos combates entre realistas e insurgentes, motivo por el cual a comunidad padecía de un acoso constante del ejército rebelde liderado por el sacerdote José Antonio Torres, originario de Cocupao (Quiroga Michoacán).

En ese entonces, una buena parte de los pobladores del pueblo de Yurécuaro eran españoles o tenían esa ascendencia, por ello el interés de los insurgentes de asaltarlo y tomar venganza en contra de los llamados gachupines.

El hecho que pasaría a la historia tuvo lugar la noche del 25 de enero de 1816, el sacerdote José Antonio líder de los insurgentes sobornó a algunos soldados realistas de la guarnición de Yurécuaro, para que les dejaran camino libre al pueblo.

Los insurgentes penetraron al pueblo y lucharon con los pocos soldados realistas que ahí se encontraban, derrotándolos fácilmente al superarlos en cantidad de hombres y armamento. El despiadado Padre Torres ordenó instantáneamente el incendio todas las casas y del templo, además de que dio instrucciones a sus tropas para pasar por las armas a todos los pobladores.

Mucha gente corría para ponerse a salvo, yéndose a refugiar en algunos caseríos cercanos o internándose en el cerro.

En el pueblo todo era confusión, caos y miedo. Había decenas de personas corriendo por las calles del pueblo, intentando salvar sus vidas y entre ellos se encontraba María de la Luz Rico, una jovencita de gran belleza con tan solo 19 años de edad, la cual estaba siendo perseguida por un soldado insurgente de nombre Antonio Hernández que intentaba raptarla.

Sabedora de que sería ultrajada y violada por una tropa enardecida de rebeldes,  la afligida doncella en vez de rendirse a su perseguidor y no encontrando amparo en su angustia, entró al templo en llamas y con su inmolación heroica salvo su castidad para el asombro de su acosador.

El templo y el caserío cercano fueron incendiados por los seguidores del Padre Torres, mientras que decenas de cadáveres quedaron sembrados por las calles del pueblo.

Días después aun con cielo ennegrecido por el humo de las casas incendiadas,  mujeres, hombres, ancianos y niños, fueron conducidos presos al fuerte de San Gregorio, en el estado de Guanajuato. El encargado de reconstruir el pueblo de Yurécuaro y su templo fue el párroco Pedro Borja.

Días después del ataque al pueblo de Yurécuaro, el Brigadier Don Pedro Celestino Negrete es comisionado para reconstruir el pueblo y rehabilitar su fortificación, éstas acciones fueron descritas por el Mariscal de Campo José de la Cruz hacia el entonces virrey de la nueva España, en una carta escrita el 21 de febrero de 1816.

María de la Luz Rico nació el 2 de Febrero de 1797, en el puesto del nacimiento (Por la ahora calle 16 de Septiembre) que era una congregación indígena. María de la Luz era de origen mestizo, su sacrificio ha sido recordado a través de los años por relatos de los abuelos en Yurécuaro.

Lamentablemente en los últimos años este hecho se ha estado perdiendo y muchas personas desconocen por completo lo ocurrido en la ciudad de Yurécuaro el 25 de enero de 1816, en la ciudad solo existen dos inscripciones que hacen referencia a este suceso, una se encuentra en el Quiosco de la plaza principal y la otra en la entrada del templo de La Purísima, a mano izquierda, (en el cual sucedió este acontecimiento).

Ahí mismo en el templo, justo a la mitad del edificio en el muro izquierdo, se encuentra una pintura al óleo alegórica al intento de rapto de María de la Luz, óleo que pasa por desapercibido y muy pocas personas conocen el significado de la pintura. Este junto con otros más hechos históricos de Yurécuaro son muy poco conocidos por las personas y otros más han sido dejados en el completo olvido.

Poema a la Doncella de Yurécuaro:

Corona de virtud, la de María de la luz Rico, la gentil doncella que exclama. Dejo en este mundo huella de amor grandioso a la pureza mía

La iglesia de su pueblo ardía soldado asaz perverso iba tras de ella, tratando de adueñarse de la estrella, hermosa y pura como el almo día.

Entra sin vacilar al templo ardiendo, con la certeza de morir quemada y libra así su honor, pues pereciendo la lujuria del mílite es burlada.

Virtud primero y la existencia luego, por eso dióse en holocausto al fuego.

De: A.A. 30 de septiembre de 1919.

Con información de Soledad Ramírez Sandoval y Jorge Hernández

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