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INCUMPLIDOS, LOS ACUERDOS PARA ERRADICAR LA EXPLOTACIÓN INFANTIL

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La Piedad, Mich.- Los esfuerzos por erradicar la explotación infantil han fracasado de manera rotunda, sobre todo en la región del norte de Michoacán donde la contratación de menores en trabajos del campo es tan común que ya pasa desapercibida por las autoridades de los diferentes niveles de gobierno.

Los campos de cultivo de hortalizas en la región del bajío de Michoacán siguen siendo el escenario de violaciones a los derechos laborales de miles de personas, donde cientos de niños son explotados con el consentimiento de sus padres y de las autoridades gubernamentales en sus distintos niveles.

De acuerdo con INEGI, son más de 75 mil los niños de entre cinco y 12 años de edad que forman parte de la mano de obra nacional requerida para la producción de jitomate, cebolla, tomate, chiles, lechugas y pimientos.

Clara Ochoa Valdez, titular del Consejo Estatal de Población (COESPO) ha señalado que esos niños “lamentablemente se encuentran destinados a ser jornaleros toda su vida o en su defecto a convertirse en criminales”.

Y es que, al formar parte de familias migrantes no se encuentran asentados en un solo sitio, “no van a la escuela, no tienen sentido de pertenencia, algunos ni siquiera tienen un nombre y apellido de manera oficial, entonces, el futuro para ellos ¿Cuál es?”, señala.

En los campos agrícolas de Ecuandureo, Churíntzio, Tanhuato, Yurécuaro, La Piedad, Vista Hermosa, es común ver a cientos de familias de jornaleros que, en un afán de obtener mayores recursos, exigen a los capataces la contratación de niños, a quienes se les asignan salarios de 100 pesos por jornal.

Hay familias donde el padre, la madre y cuatro hijos se van a trabajar al campo. A los adultos se les pagan 200 pesos, a los niños 100, entonces en un solo día esa familia ganó 700 pesos o más.

“No se puede hablar de una violación a los derechos humanos porque no es una autoridad quien comete el abuso, además el agricultor que les paga a veces se ve obligado, pues se contrata cuadrillas completas en las que los niños vienen incluidos, con el consentimiento de los padres y los líderes del grupo”, argumenta Víctor Villanueva, visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, con sede en Zamora.

No todos los menores hacen tareas agrícolas, algunas niñas se encargan de alimentar, cargar y atender a sus hermanos menores, entre ellos bebés de pocos meses de edad, mientras los padres trabajan.

Ellos crecen a un lado de las parcelas, entre todos los peligros que implica la exposición prolongada a los rayos del sol, las posibles picaduras de animales ponzoñosos y los efectos nocivos que pueden causarles los fertilizantes y productos químicos utilizados en los cultivos.

En los últimos siete años, autoridades estatales, federales y municipales han signado por lo menos cuatro convenios interinstitucionales encaminados a la erradicación de la explotación infantil, asumiendo para ello compromisos que a la fecha no han sido cumplidos.