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BASURA EN LA PIEDAD

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POR RAFAEL AYALA VILLALOBOS

¿No crees que algo huele mal en la basura? Sin contar a los municipios que descargan en los tiraderos de La Piedad, en ésta se generan más de 110 toneladas de basura todos los días, algo así como 900 gramos por cada habitante, según datos de Leonardo Córdova, publicados en AM La Piedad, el 17 de octubre de 2016, aunque yo tengo calculado que es 1 kilo 100 gramos por piedadense, por lo menos en las zonas de mayor poder adquisitivo. Aproximadamente el 20 por ciento de ésa basura se recicla en papel y cartón, vidrio y aluminio,  mucho pet y algo de fierro y cobre.

Que la basura no se  separe en los domicilios, dificulta la vialidad del municipio como ecológicamente sustentable, saludable y con buena imagen urbana.

Que haya  pocos y mal hechos contenedores, sin receptores de lixiviados ni lavados,  provoca disputas vecinales, fauna nociva, malos olores y enfermedades.

Que la basura sea sacada a la calle cuando a cada quien se le da la gana, dejándola expuesta a perros, ratas, gatos y pepenadores que la riegan, ocasiona  no solo mal aspecto, sino un riesgo para la salud.

Que la alta densidad de población de La Piedad,  de 312 habitantes por kilómetro cuadrado, (Apatzingán tiene 75 y con más habitantes que La Piedad) hace insuficientes los camiones recolectores e ineficaces  las rutas y los aforos considerados en la planeación.

Que se dejen en la basura colchones miados o no, sillones destartalados, líquidos peligrosos y animales que estiraron la pata, refleja que las autoridades no han liderado la concientización acerca del manejo racional de la basura.

Que los municipios que Monos y Lirondos descargan su basura en los depósitos de La Piedad, no paguen a tiempo lo que corresponde, que no se sepa cuánto deben pagar, cada qué y cuánto deben a la fecha, revela la opacidad con que se opera éste tema.

Que no se tenga, o por lo menos no se conozca, qué plan hay para el manejo de la basura a futuro, cómo van las gestiones para modernizar el basurero profundo que ya existe, introducirle tecnología moderna, aprovechar la producción de gases, quizá sea porque nos hemos conducido con improvisación, atados a intereses creados, sin una visión comunitaria de municipio a largo plazo.

Te platico: en la calle Cedros de Líbano, en la colonia FOVISSSTE,  vecinos afectados con el síndrome EMCN (En Mi Casa No), molestos y enfermos con el mugrero y la pestilencia del contenedor que estaba ubicado frente a un hogar, lograron moverlo a un sitio más adecuadoo como dijo doña Macaria: “lo mandamos a la chingada” y  después de colectar firmas y realizar varias reuniones, la gente ahora espera el aviso de la clásica campana para llevar su basura directamente al camión colector, como era antes, digamos en los años sesentas y setentas, cuando La Piedad llegó a ser considerado el municipio más limpio del estado.

La basura es un tema que convoca discusiones, pasiones y choque de intereses, por la sencilla razón de que a pesar de ser basura, de ella se extraen dos cosas que apetece el hombre: riqueza y poder.

La basura da dinero e influencia, lo que agita el escenario político, porque con los avances de la tecnología se puede reusar y reutilizar cuando se le reincorpora al ciclo productivo, a la economía circular.

De ahí el control de los pepenadores, de la ubicación de los contenedores, de las rutas de recolección, del manejo de los tiraderos…,  de la separación, acopio y venta de los desechos. ¿Sabías que el aluminio se paga a 13 pesos el kilo en Guadalajara, el pet a 2.80 y el cartón a un peso cuando escasea?

Algunos, de izquierda, centro y derecha, o incluso revueltos, afirman que se trata de un problema casi irresoluble y que lo mejor es “llevar la fiesta en paz”. Hay quienes dicen que no hay que pisar callos. Y menos callos morenos, parecen decir. Y en efecto, es difícil saber cuándo podremos dar un manejo y un destino económicamente viable, socialmente útil y ambientalmente sano a la basura que generamos, pero es conveniente que   como comunidad ciudadana y sobre todo, como gobierno, nos apliquemos a reducir los impactos negativos de la basura.

La propuesta –porque no solo hay que señalar el problema- es:

Primero,  aumentar el reciclado y el re-uso para el beneficio de la colectividad, no de unos cuantos.

Segundo, transformar en energía y en materia útil la mayor cantidad de restos  orgánicos posible, y al resto darle una valoración energética en condiciones apropiadas.

Tercero, quitar los contenedores, dejando sólo algunos en sitios estratégicos y volver al sistema de sacar la basura al escuchar la campana a sitios identificados, eso sí, con más camiones. Al respecto, aplicar un plan piloto en determinada zona para entregar bolsas de diferentes colores a fin de que  exista un primer filtro de separación al interior de los domicilios.

Cuarto, proyectar un depósito de basura moderno,partiendo del que se tiene, ecológico, económicamente viable, aprovechando recursos de organismos internacionales que los apoyan, pensando incluso en obtener electricidad del biogás generado. Un basurero con tara de pesaje para que otros municipios y empresas puedan descargar retribuyendo financieramente al municipio.

Quinto, crear una empresa paramunicipal o una cooperativa,  dedicada a la separación y venta de materiales recuperados, dentro de la legalidad.

Por cotidiano, tal vez no le prestemos atención a éste problema, muy poco comentado en las campañas electorales, pero muy padecido en el diario vivir de los ciudadanos.

Sin cálculos electorales, los políticos deben gestionar con honestidad  los intereses de los ciudadanos que ya caminan por aquí y de los que todavía no se ponen a hacerlos  sus papás.

Tienen que aprovechar lo bueno hecho  por sus antecesores, mejorar lo mejorable y modificar lo equivocado. Colocar al municipio en el camino del progreso sostenible, es una urgencia impostergable que exige resolver el problema de la basura a largo plazo, con la mayor participación ciudadana posible, o sea, no hacernos como que la Virgen nos habla.