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ADMINISTRAR BIEN A LA PIEDAD

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Por: Rafael Ayala Villalobos

El otro día platiqué por teléfono con Teófilo,  mi amigo de la preparatoria Mártires de la Reforma,  piedadense a cabalidad que vive en Monterrey y que está muy al pendiente de las noticias de La Piedad, su terruño inolvidable. 

Me dijo que hacía algunos días había fallecido su madre, doña Etelvina Rizo, del barrio de Banquetes, a quien se llevó a la Sultana del Norte en busca de una cura para su cáncer voraz. Los amores y cuidados no fueron suficientes y finalmente Dios tuvo que albergarla antes de tiempo. 

Teófilo me comentó: “Nos informaron que el gobierno de La Piedad concordó con el sindicato de empleados municipales la novación de sus condiciones generales de trabajo. Todo fue dulzura y felicidad, según uno  puede entender de las noticias emplazadas el otro día”.

Y dijo: “Algunos opinamos que se dejó pasar la oportunidad de aprovechar que el sindicato trae bien puesta la camiseta de La Piedad y que el gobierno quiere hacer bien su tarea, para haber acordado sobre cómo hacer más con menos, cómo agilizar trámites, cómo desregular, cómo hacer un análisis de puestos, cómo promover la participación ciudadana no sólo en la toma de decisiones sino en la operación de la administración pública y en su transparencia, sobre cómo reducir el gran gasto corriente que ahora hay, en sobre cómo mejorar procedimientos y procesos administrativos derivados de una organización más inteligente, construida entre todos: usuarios internos y externos de la administración pública municipal, en cómo abaratar el agua potable, en cómo hacer una reestructuración administrativa”.

Yo le respondí: “Teófilo, no se ha acabado el mundo y todavía se puede hacer eso que dices durante el año que transcurre, a fin de que se le pongan cantidades a las partidas presupuestales para el 2020, año en que ésta administración municipal irá a la mitad y empezará a contar sus días en reversa”. 

Yo creo que a La piedad le urge no esa idea bobalicona de que haya pocos regidores o que éstos ganen menos emolumentos y que con eso todo se arreglará. Tampoco que alguien ande repartiendo etiquetas de quien es bueno y quien es malo como persona. Tampoco provocando que la población vea a los del ayuntamiento y a los políticos en general como los causantes de todos los males, sino, en cuanto a su administración pública municipal, una reestructuración, y paso a explicar un poco:

Una reestructuración vista como una modernización, hace falta, como un proceso de constitución de ciudadanía y de optimización de los recursos públicos. 

Es decir, que de un lado es necesario enfocarse en la satisfacción de los usuarios del gobierno municipal, la calidad de los servicios que presta, la promoción de la rendición de cuentas y la transparencia. 

Por otra parte, que se busque  incorporar técnicas de gestión más avanzadas para dar más eficacia y eficiencia alfuncionamiento de la institución municipal, dentro del marco de las normas vigentes.

Se necesita un nuevo ordenamiento administrativo municipal. El actual gobierno no puede, nada más, estar ahí administrando inercias y difundiendo la cúpula del templo del Señor de la piedad, eventos de  efemérides o personales y algunos trabajos realizados. 

Todo ello  para que con el ordenamiento que se produzca a partir de la expedición de las normas pertinentes elaboradas por la autoridad, el sindicato, los trabajadores de confianza y los usuarios se asimile mejor por parte de la administración el significado del servicio público, a fin de que estasmedidas se conviertan en un gran aporte para que el municipio desarrolle sus procesos de gestión en función del interés general y con la participación ciudadana necesaria para que legitime y opere las medidas adoptadas. 

Es menester forjar y poner en práctica nuevos conceptos que modernicen la administración municipal, como la flexibilidad, tanto de las instituciones como de la relaciónentre el Estado y sus empleados, y el de la innovación permanente en los procesos de toma de decisiones y en las formas de producción de los servicios públicos, incluido en el de seguridad pública, tema en el que “como que le sacan al parche”, dijo Teófilo.

La gestión que hoy se debe buscar tener requiere de trabajadores más calificados, preparados para trabajar en equipo y para enfrentar situaciones nuevas. Por eso los procesos de fortalecimiento de la gerencia tienen que ir aparejados con cuestionamientos, a veces muy drásticos dela función pública en sus aspectos profesionales y en sushábitos laborales.

Es necesario invertir en desarrollar las competencias de todo el personal de acuerdo con sus funciones, las cuales deben estar en un manual técnicamente elaborado.

De otro lado, para servir a la población hay que saber de ella,conocer sus puntos de vista y  tomarlos en consideración. Necesario es  contar con procesos administrativos que incluyan  una amplia participación ciudadana en lo decisorio y en lo operativo.  

Por ahora lo que vemos es un afán de trabajar duro pero dentro de los moldes heredados, sin espíritu revolucionario…, administrativamente hablando. 

Actualmente se observa una creciente complejidad de la gestión pública, que continuará oscilando entre la política y la tecnocracia, entre la mayor flexibilidad y las necesidades de control, entre la mayor cercanía con las técnicas de gestión y la recuperación de la tradición administrativa y la cultura de la función Pública, entre gestionar “bajar” recursos y generar participación ciudadana.

El objetivo es no ser un gobierno más, ni de más, sino un gobierno que por innovar marque un antes y un después en la búsqueda de mejores condiciones de vida de los grandes sectores de la población a los que le pavimentan el frente de su casa pero no tiene ni seguridad ni empleo, y que son considerados como simples seguidores o clientes electorales, o a lo mucho, como que van detrás de la dinámica del crecimiento económico de unos pocos pero que no alcanzan desarrollo humano o social. O peor: entre gobernar para los que tienen o usan automóvil, unos 28 mil, y los que no.

Hoy hay que buscar cambios, gobierno, sindicato y sociedad. Cambios sociales,  administrativos y de conducción de gobierno con sentido de gobernabilidad y gobernanzademocrática que propicien el mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías de la población.

No es mucho pedir.